13 DE MAYO DE 2001: ELECCIONES AL PARLAMENTO DE LA COMUNIDAD AUTONOMA VASCA. EUSKAL HERRIA GANA, ESPAÑA PIERDE. Mayoría absoluta abertzale PNV+EA+EH (40 escaños de 75 y 742.530 votos). Mayoría absoluta (43 escaños y 820.978 votos) de los partidos del Acuerdo de Lizarra contra los del Pacto anti-ETA PP+PSOE (32 escaños y 574.833 votos). Récord histórico de la suma PNVEA (600.000 votos y 33 escaños) que supera en votos y escaños a la suma PP+PSOE. 142.784 votos son el tercer peor resultado de la historia electoral de HB/EH que ha perdido la mitad de sus escaños (7 de 14) y el 36% de sus votos de 1998. Que por el miedo al neofranquista han votado equivocadamente "útil".
FRACASO DE AZNAR Y DE LA "BRUNETE MEDIÁTICA" CUYA CONTRAOFENSIVA PARA LA "RECONQUISTA ESPAÑOLA DE LAS VASCONGADAS" SE HA ESTRELLADO.
"Derrota de España. España ha perdido una parte de su cuerpo; Euskal Herria ya es posible; más de la mitad de la población del País Vasco ha dicho que no quiere ser española. Tiene razón Otegi, el españolismo es minoría". Esto no lo digo yo. Lo dice en EL MUNDO del lunes 15 de mayo el granespañolista Raúl del Pozo.
"Cinco siglos de unidad de España, que son el origen de nuestra Constitución y en ella se consagran, se encuentran más cerca de la fractura". Esto no lo digo yo. Lo dice el director de LA RAZÓN Luis María Ansón en su artículo del lunes 15 de mayo.
"La mayoría absoluta de los vascos ha votado… y en contra de las greñas foráneas y excluyentes. La enorme participación electoral desmiente a quienes lo han presentado como un pueblo encadenado por el miedo. Si algún miedo ha existido ha sido el impuesto por los cruzados. Más del 58% de votantes han dicho ‘‘NO’’ al desembarco de los cruzados. Un 53% de nacionalistas y un 5,5% de gentes de izquierda que no están dispuestos a estar en la misma trinchera, codo a codo, con los fanáticos del dogma españolista y con la reacción pura y dura de Celtiberia". Esto no lo digo yo. Lo dice el juez español Joaquín Navarro en su artículo El orgullo de un pueblo del 16 de mayo en Deia.
Las elecciones del 13 de mayo de 2001 para el Parlamento de la Comunidad Autónoma Vasca (a las que a partir de ahora me referiré como "el 13M") exigen un meticuloso y detallado análisis que sólo en parte acometeré aquí. Pero esas tres citas que acabo de hacer señalan bien el trazo grueso, el núcleo de lo que ha pasado. Que en muy apretada síntesis es lo siguiente: se ha cerrado una etapa del enfrentamiento España-Euskal Herria (etapa ganada por Euskal Herria) y se abre otra.
Los datos básicos son éstos:
En la primera mitad de 1999 se producen la firma del acuerdo de apoyo de EH al gobierno PNVEA en la CAV, previamente hecho posible por el voto de EH a Ibarretxe en la investidura, y la creación de UDALBILTZA, la primera institución nacional vasca de los tiempos modernos.
A finales de año (el 12 de diciembre) firma con el PSOE un Pacto Anti-Eta dirigido también contra PNVEA.
El juez español Joaquín Navarro ha resumido muy bien la acción de Aznar en su artículo El orgullo del pueblo vasco que he citado más arriba: "No existe precedente alguno. No se tiene memoria de que el Gobierno de un Estado movilice a todas sus huestes, amigos y deudos, a todo su arsenal mediático, a todos sus recursos de agresión, calumnia y difamación para derrotar al Gobierno y al partido del Gobierno de un pueblo integrado en ese Estado. Desde que Aznar decidió que era ‘‘su tiempo’’ en Euskadi, hace más de un año, comenzó la campaña electoral más afiebrada que se recuerda. El eje del discurso españolista ha sido intolerable, de juzgado de guardia. El nacionalismo vasco en su conjunto era cómplice de ETA, campamento de retaguardia de los violentos, encubridor y auspiciador de la actividad terrorista. Había que recuperar al pueblo vasco de su secuestro nacionalista, liberarlo del miedo que no lo dejaba vivir, integrarlo en las fuerzas del bien y salvarlo de las garras del gran Satán nacionalista"
Lo principal de lo que ha pasado el 13M es que esa "reconquista española" ha fracasado. Veamos los datos con algún detalle.
ADVERTENCIA PREVIA NECESARIA: los datos que aquí se manejan son provisionales. Falta realizar el recuento por la Junta Electoral, recuento en el que habrá que sumar los votos del CERA (el Censo de Residentes Ausentes que incluye a los vascongados residentes fuera del estado español). Ese Censo suma 31.609 electores. En 1998 votaron sólo 4.155. El viernes 11 habían llegado ya 6.562 votos. Difícilmente llegarán a ser 8.000. Y difícilmente modificarán el sentido de los resultados.
Hecha esa advertencia previa el primer dato que hay que subrayar es que la abstención (20,1% del censo) ha sido la menor de la historia del postfranquismo. NUNCA antes se habían sumado tantos votos en la CAV. Es un dato importante porque se ha roto el mito de que el nacionalismo vasco superaba al españolismo en la CAV sólo cuando votaba poca gente. Ahora ha votado más gente que en ninguna otra elección, más que en ninguna de las elecciones generales. Y el nacionalismo vasco ha ganado al españolismo. Véase como:
MAYORIA ABSOLUTA NACIONALISTA VASCA EN ESCAÑOS
PNVEA 33 + EH 7 = 40
PP 19 + PSE 13 + IU-EB 3 = 35
MAYORIA ABSOLUTA NACIONALISTA VASCA EN VOTOS
599.746 votos de PNV-EA
142.784 votos de EH
742.530 votos nacionalistas vascos
323.918 votos del PP
250.919 votos del PSE
78.448 votos de IU-EB
653.285 votos españolistas
NUNCA ANTES los nacionalistas vascos se habían acercado tanto a sumar tres cuartos de millón de votos en la Comunidad Autónoma Vasca
Los nacionalistas vascos suman el 52,8% de los votos frente al 46,3% de los españolistas. El 0,9% que falta hasta el 100% corresponde a los partidos que no han conseguido escaño. EN TODO ESTE TEXTO MANEJARÉ PORCENTAJES SOBRE LA SUMA DE VOTOS LOGRADOS POR LOS PARTIDOS QUE CONSIGUEN ESCAÑO DADO QUE LA FALTA DE INFORMACIÓN SOBRE LOS RESTANTES ME IMPIDE ATRIBUIRLOS A LAS DISTINTAS CATEGORÍAS. En todo caso es menos de un 1% y no varía mayorías.
Sobre la suma de votos logrados por los partidos que consiguen escaño la mayoría absoluta nacionalista es de 53,2% frente al 46,8% de los españolistas.
La mayoría absoluta nacionalista se ha reducido respecto de 1998 en 1 escaño y en 1,8 puntos porcentuales (fue de 55% en 1998). Pero la mayoría absoluta nacionalista de 2001 VALE MÁS, PESA MÁS, ES MÁS SIGNIFICATIVA que la de 1998 porque ahora ha votado un 10,8% más del censo electoral que entonces.
De hecho ese aumento de la participación ha supuesto el 13M 154.260 votos más a las candidaturas que han logrado escaño que los sumados en 1998. Y ese vaciamiento parcial pero muy importante de la bolsa de abstención ha aportado a los españolistas 94.688 votos más, un 17% más que sus votos del 98. PERO TAMBIEN HA ENGROSADO LA CUENTA DE LOS NACIONALISTAS VASCOS EN 59.572 VOTOS, un 8,7% más que su suma del 98.
Pocas dudas caben, pues, de que en la CAV hay mayoría absoluta nacionalista vasca. Con el factor añadido de que esta vez la coalición PNV-EA incluía explícitamente el Derecho de Autodeterminación y la soberanía vasca en su programa electoral.
"NUNCA DOS generales entraron en combate acompañados por tantos corazones españoles como los que hoy laten al compás de los de Jaime Mayor y Nicolás Redondo" escribió Pedro J. Ramírez en su Carta del Director en EL MUNDO del 13 de mayo de 2001. Bueno, pues todos esos corazones españoles ya saben el resultado logrado por sus "generales":
EUSKAL HERRIA GANA, ESPAÑA PIERDE.
Las anteriores elecciones al Parlamento de la CAV (25 de octubre de 1998) fueron planteadas por los españoles como un pulso contra el Acuerdo de Lizarra firmado el 12 de septiembre de ese año). El delirio de Mayor Oreja, inventándose una inexistente NUEVA MAYORIA SOCIAL en la C.A.V. nacida del llamado Espíritu de Ermua, se contagió a los demás violentos españolistas del PSOE y UA. Insensatos, delirantes, gritaron por las televisiones, radios y periódicos que en esas elecciones SE TRATABA DE ELEGIR ENTRE LIZARRA Y ERMUA. Entre el fantasmagórico y ultraespañolista Espíritu de Ermua y el independentismo de los firmantes de la Declaración de Lizarra-Garazi sobre los cuales (fabulaba Mayor Oreja) mandaba ETA. Fueron, insisto, ellos (el delirante Mayor Oreja y sus secuaces y socios) los que afirmaron que ese era el reto. O ERMUA o LIZARRA.
Es bien sabido como les salió el tiro por la culata. Vencieron nítidamente con mayoría absoluta los partidos del acuerdo de Lizarra: 43 escaños (21 PNV, 6 EA, 14 EH, 2 IU-EB) frente a 32 (16 PP, 14 PSE, 2 UA). Y 754.022 votos los de Lizarra por 487.533 los de Ermua. 60,7% frente a 39,3%.
El acuerdo de Lizarra-Garazi está hoy congelado por la pusilánime postura de PNV y EA e incluso IU-EB lo ha abandonado formalmente. Pero el Gobierno de España y su actual monaguillo (el PSOE) han seguido apuntando su "Brunete mediática" contra ese acuerdo. Lo que Aznar ha dicho antes y durante la campaña y lo que los medios de comunicación españoles han trompeteado a los cuatro vientos es que había que echar al PNV-EA de las instituciones porque había firmado el acuerdo de Lizarra.
Aún más, que después de ser expulsado de las instituciones, el complejo PNV-EA tenía que ser castigado por haber "cometido" esa firma. Que el PNV tendría que cortar (políticamente) la cabeza a Arzalluz y a Egibar por ser los que habían decidido "la estrategia de Lizarra". El director de ABC, hermano del asesor clave de Aznar para el problema vasco, repitió mucho en su diario que "al PNV no le iba a salir gratis" la estrategia de Lizarra. Particularmente brutal ha sido la campaña de ABC y EL MUNDO (y la COPE y Radio Nacional y TVE y A3 y T5) contra Madrazo e IU-EB por haber sido firmantes de Lizarra. El exrojo César Alonso de los Ríos escribió en ABC que Madrazo iba a enterrar al PCE por esa firma y sus secuelas.
Por eso, aunque el acuerdo de Lizarra esté congelado como he dicho, creo necesario leer los resultados del 13M teniendo en cuenta quienes firmaron y quienes se han opuesto a ese acuerdo. ¿Qué ha pasado al respecto?
Pues ha pasado que el 13M ha arrojado mayoría absoluta (43 escaños y 820.978 votos) de los partidos del Acuerdo de Lizarra contra los del Pacto anti-ETA PP+PSOE (32 escaños y 574.833 votos).
Mayoría absoluta de 43 escaños que se compone de los 40 escaños nacionalistas vascos más los 3 de IU-EB. Mayoría absoluta de 820.978 votos que se compone sumando a los votos nacionalistas vascos de PNVEA y EH los 78.448 de IU-EB. 58,8% del total de votos para las candidaturas que han logrado escaño (60,7% en 1998).
La gigantesca campaña de los medios de comunicación españoles (y de los vascos al servicio de España como EL CORREO y EL DIARIO VASCO) para criminalizar el acuerdo de Lizarra ha añadido 87.304 votos a la suma que PP PSE y UA lograron en 1998, un 17,9% sobre su suma de entonces. Pero también ha acarreado otros 66.956 votos a los partidos firmantes de Lizarra (un 8,8% más). De forma que esa impresionante y muchas veces mendaz campaña sólo ha reducido en veinte mil votos la ventaja de Lizarra sobre Ermua (266.489 en el 98 por 246.141 el 13M).
Y es así como los españoles furiosamente contrarios al acuerdo de Lizarra han sido los mismos que no han tenido más remedio que reconocer que el 13 M ha sido otra victoria de ese acuerdo. Gana Lizarra, pierde Ermua tituló su artículo del lunes 14 en LA ESTRELLA DIGITAL Lorenzo Contreras. Que comenzaba así:
"La sociedad vasca, su electorado, no ha castigado al PNV-EA por la aventura de Lizarra, sino a la conjunción PP-PSE-PSOE, dejando de paso a José María Aznar en uno de sus peores momentos políticos."
Para afirmar más tarde que:
"Ha triunfado Lizarra y ha fracasado Ermua. Así de doloroso. Si eso no es un éxito de ETA, pese al menoscabo electoral de EH/HB, que venga Dios y lo vea".
Y el mismo lunes María San Gil, presidenta y cabeza de lista del PP por Gipuzkoa, afirmó que "dos años y 30 muertos después, ha ganado Estella".
También el lunes el furibundo españolista Alfonso Ussía escribía en ABC bajo el título Jadrazo que:
"El clavo de la esperanza también se ha descolgado. Creíamos los ingenuos el abajo firmante el más tonto de todos que una buena parte del electorado fiel al PNV iba a reaccionar contra su partido después de Estella y la inequívoca posición independentista de sus dirigentes manifestada con posterioridad a las últimas elecciones. (...) Pues nada de eso. Ahora no hay margen para el engaño. Han votado libre y masivamente a favor de Estella, del independentismo, de la convivencia con Euskal Herritarrok, del amparo a los «chicos traviesos» de la banda, de la coacción a los vascos que no piensan como ellos, de la exaltación de la etnia y del odio a España".
Contemplados ya los resultados según la división nacionalistas vascos / españolistas y la división Lizarra/Ermua hay que fijarse inmediatamente en el nítido vencedor del 13M: la coalición PNV-EA.
La noche del 13M le faltaron 254 votos a la coalición PNV-EA para llegar al increíble listón de los seiscientos mil votos (que suponen el 42,7%). Pero sin duda lo rebasará cuando se sumen los votos por correo de los electores residentes fuera del Estado español. Por eso los coloco ya en los títulos de este análisis.
Lo diré de un tirón: NUNCA antes el PNV más EA (ni juntos antes de la escisión de 1986 que les convirtió en dos partidos diferentes o juntos en coalición en las elecciones a Juntas Generales de 1999 ni separados después de la escisión) había superado no ya los 600.000 sino ni siquiera los 500.000 votos en la Comunidad Autónoma Vasca ni en la suma de esa comunidad con Navarra. Antes de la escisión, en las elecciones también para el Parlamento de la C.A.V del 26 de febrero de 1984 el PNV marcó un récord de 451.178 votos y 32 escaños. En las elecciones para el Parlamento de la C.A.V de 25 de octubre de 1998 PNV y EA (por separado) sumaron 458.957.
Por supuesto, NINGÚN OTRO partido en ninguna otra elección de ningún otro tipo ha conseguido nunca acercarse no ya a los 600.000 sino ni siquiera a los 400.000 votos.
Debo indicar que, a pesar de lo descomunal del incremento de votos de PNV-EA, ese aumento estaba ya "cantado" antes del 13M para cualquier observador atento de la realidad vasca. Yo mismo entregué un informe escrito el viernes 11 en el que avisaba que la coalición PNVEA podría llegar a 552.000 votos, pronosticándoles un aumento de casi cien mil (94.000) votos sobre sus resultados de 1998. Me quedé corto (infravaloré el transvase de votos EH que estimaba) pero acerté el orden de magnitud de su subida.
RÉCORD HISTÓRICO PUES, de votos y escaños, PARA LA COALICIÓN PNV-EA.
Victoria indiscutible y arrasadora. Casi ha doblado los votos del segundo partido (los 323.918 del PP) y ha doblado con holgura los 250.919 del tercero, el PSE-PSOE.
Y les ha sacado veinticinco mil votos a la suma del segundo y del tercero. A pesar de la distorsión del sistema electoral vasco que prima a los votos alaveses, PNVEA tiene más escaños (33) que la suma de PP+PSE-PSOE (32).
Ha vencido en los tres territorios (no solo en Bizkaia y Gipuzkoa, también en esa Araba que iba a ser "el modelo alavés" para la españolización de Mayor Oreja). Y ha vencido en 224 de los 249 municipios. Ha ganado en 109 de los 110 de Bizkaia (sólo Ermua ha visto la victoria del PP). Y en 82 de los 88 de Gipuzkoa, permitiendo sólo la victoria de EH en 5 pequeños municipios y la del PSE-PSOE en Lasarte. En Araba ha vencido en 33 de los 51 municipios mientras que en 18 vencía el PP.
Sólo la victoria en Vitoria del PP ha impedido que PNV-EA ganaran en TODOS los grandes municipios desmintiendo el mito trompeteado por los periodistas españoles según el cual el voto urbano, moderno y "culto" era españolista y el nacionalista vasco "aldeano", tosco, "rural" y espeso.
Dije antes que de las elecciones de 1998 a estas del 2001 habían aumentado un 12,4% los votos a las candidaturas que lograron escaño (154.260 votos más). Pues bien la coalición PNV-EA ha sumado 140.789 votos más el 13M que los que ambos lograron por separado en 1998. Un 30,7% de aumento.
Ese aumento les ha supuesto ganar 6 escaños (33 ahora, 21 PNV y 6 EA en 1998) y pasar a ser del 36,7% de los votos al 42,7%.
Aún más: si comparamos (como debe hacerse siempre) no sólo con los votos de la elección anterior del mismo tipo sino con los de la elección inmediatamente anterior, que resulta ser la de las generales para el Parlamento español del 13 de marzo del 2001, encontramos que desde entonces la suma PNV-EA ha aumentado en 165.772 votos, un 38,2%. IMPORTANTÍSIMO DATO porque el PP sólo ha aumentado desde esas elecciones 683 votos (el 0,21%) mientras que el PSE-PSOE HA PERDIDO 15.664 votos, un 5,9%.
Victoria, pues, indiscutible e inapelable la del PNV-EA. Sin renegar del acuerdo de Lizarra, sin pedir perdón a nadie por nada, manteniendo en el timón a Arzalluz y Egibar, incluyendo por primera vez el Derecho de Autodeterminación y "la deriva soberanista" en el programa electoral. "La propuesta autodeterminista figuraba en el programa electoral del PNV; ahora no podrá volverse atrás" escribía el lunes 14 Raúl del Pozo en EL MUNDO. Después de haber dicho líneas más arriba que: "La gran aventura hacia lo incierto que se inició anteanoche se llama independencia y no es la aventura individual de Elcano, ni de Zalacaín, sino de todo un pueblo que ha iniciado una empresa audaz, al estilo de los criollos dirigidos precisamente por vascos, cuando la emancipación americana. España ha perdido una parte de su cuerpo, Euskal Herria es ya posible, más de la mitad de la población del País vasco ha dicho que no quiere ser española….".
¡¡¡ ATENCIÓN!!! ¡¡¡CAUTELA, MUCHA CAUTELA!!! Si yo tuviera que elegir las dos únicas cosas que deseo que los lectores de este análisis retengan en su mente después de leerlo, escogería estas dos: 1) Euskal Herria gana, España pierde; 2) Que nadie se haga ninguna ilusión sobre la futura conducta del PNV.
En efecto. Esa inclusión del Derecho de Autodeterminación en el programa de la coalición tiene todas las probabilidades de ser "un brindis al sol". De ser una concesión ante la evidencia de que el planteamiento por la izquierda abertzale de la necesidad y la posibilidad de la independencia ha calado en buena parte de la militancia y el electorado del PNV y de EA.
En el mismo renglón hay que apuntar los gritos de ¡Independentzia! en el cuartel general de la coalición la noche del 13M al conocer su victoria.
Frente a eso guiños independentistas del PNVEA hay que recordar muy mucho lo que conocemos de la historia del PNV y EA. Frente a esa tibia y tenue referencia al Derecho de Autodeterminación en el programa y esos gritos hay que recordar los hechos de PNV y EA. Hay que recordar lo que Marx nos enseñó:
"Y así como en la vida privada se distingue entre lo que un hombre piensa y dice de sí mismo y lo que realmente es y hace, en las luchas históricas hay que distinguir todavía más entre las frases y las pretensiones de los partidos y su naturaleza real y sus intereses reales, ENTRE LO QUE SE IMAGINAN SER Y LO QUE REALMENTE SON".
Las pruebas de lo que el PNV va a hacer están ya ante nuestros ojos. El martes 15 el portavoz del Gobierno de Ibarretxe nos avisó que "El lehendakari en funciones, Juan José Ibarretxe, ha descartado incluir a EH en cualquier diálogo o futuro foro de encuentro entre partidos mientras persista la violencia o la coalición independentista no se aparte nítidamente de ETA con una apuesta concluyente por las vías democráticas".
¿No significa eso que lo que Ibarretxe se propone hacer no es el acuerdo de Lizarra-Garazi sino la reedición de la Mesa de Ajuria Enea?
Cautela, pues, con el PNV.
Ese miserable de Ibarretxe, que todavía no ha pronunciado una sola palabra de denuncia de las torturas españolas a los vascos durante su mandato y que ha amparado a los torturadores de la Ertzaintza, no va a mover un músculo ante la represión judicial y policíaca española recrudecida que ahora amenaza desencadenarse contra la izquierda abertzale.
Y, lastimosamente, va a usar los 600.000 votos como un aval de su pertinaz y memo escamoteamiento de que el núcleo desencadenante del "problema vasco" es la secular violencia española contra los vascos que genera la violencia abertzale de respuesta y resistencia.